viernes, 4 de noviembre de 2016

El mito de la poza bruja de La Muta y el duende Miguelito de Yalaguina

La Muta es una comunidad dividida en dos: la Muta de Totogalpa y la de Yalagüina, conocida también como El Cacao.
Es agradable para el caminante observar el atractivo ambiente natural, caracterizado por los hermosos árboles de pochote, chaperno que se ven de techo al camino que conduce a estas dos comunidades: como maravilloso resulta Ias tres formas distintas de cantar de las palomas " Ala Blanca,” que surcan el espacio aéreo o el silbido agudo de las palomas “Azulonas” en las hondonadas, y también el canto ruidoso de las chachalacas en las serranías, semejante al ambiente bullicioso que predomina en el mercado Oriental de Managua. Me expresaban Ios lugareños que es emocionante ver al anochecer los pocoyos como aparecen y desaparecen en los caminos tratando de asustar al viajante.
Me decían los yalagüinenses Chico Estrada y Monchito Velásquez que ir a la Muta es como viajar al paraíso terrenal, y ellos dejarán de ir a La Muta hasta que se mueran.
La poza de la Muta, exactamente está ubicada en una propiedad del totogalpeño Reynaldo López, ( q.e.p.d.). El que va por primera vez a visitar esta poza, le dará miedo porque de entrada se encontrará con una leyenda que haciendo alusión al joven ahogado, Béymer Sánchez, se lee su nombre y fecha de su naufragio.
Aparentemente la poza es inofensiva, por su área de apenas 5 metros de superficie, pero quienes se han zambullido en ella, aseguran que tiene una profundidad de más de 2 metros. Su agua es muy fría y sienten----quienes se meten---que una fuerza los jala hacia abajo, quizás ésta fue la causa que provocó el ahogamiento de dos personas en esta poza . Los somoteños lo pueden corroborar, preguntándole al Prof. Lito Rivas quien hizo la prueba . A pesar de estas razones reales, muchos pobladores de La Muta y Yalagüina, crédulos en misterios y cosas de susto, sostienen que la poza de La Muta, si tiene sus encantos.
Juan Hernández y Ramón Velásquez ----ambos de Yalagüina--y Gervacio de La Muta expresan que esta poza tiene tres misterios: las escalinatas en la base de la roca adjunta a la poza, el sapo de un tamaño muy exagerado y el pleito de dos toros.
Las escalinatas o gradas bien hechas conducen de la base de la poza a Ias profundidades de un túnel que se pierde en su longitud.
El sapo de un tamaño exagerado, también ubicado en la base dela poza, infunde temor por su presencia. Dice don Gervacio: yo no recomiendo que personas que padecen del corazón vean este sapo, porque se les puede parar la aguja del reloj.
Las personas que narran estas leyendas, aducen que lo relacionado con el pleito de los dos toros, fue contado por sus ancestros quienes aseguraban que los viernes santos, un toro proveniente de Totogalpa y otro de Yalagüina, peleaban a partir de las once de la noche y el pleito finalizaba cuando cantaba el gallo de algunas casas vecinas a la poza.
La gente de hace tiempo que vivió cerca de esta poza, también cuentan las apariciones del duende "Miguelito". Decían que un hombrecito de La Muta se metió un viernes santo a bañarse en Ia poza y no volvió a salir de la poza, se lo tragó, con el tiempo vieron que en luna llena aparecía en los paredones un hombrecito vestido de rojo y al caminar los talones de sus pies hacia delante y los dedos hacia atrás, hablaba y decía que era Miguelito, con la salvedad que este duendecito no le hacía daño a nadie.
Reitero que el ambiente que rodea a esta poza es bastante boscoso . Los ahogados y los misterios que se le atribuyen producen temor, incluso a los pobladores de estas comunidades, sin embargo, usted puede satisfacer su curiosidad visitándola, pero no vaya solo 0 sola, porque es muy riesgoso.

El Prof. Lito Rivas, bañista originario de Somoto, asegura que él se metió a la poza y sintió que un remolino lo jalaba hacia abajo, ante esta situación optó por alejarse del lugar. Lito aduce que a lo mejor, los ahogados en esta poza, no sabían bañar y el remolino los jalé y por eso se ahogaron. 

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